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Maratón de IA · Ruta N y Smart4AI

Las seis competencias,
por dentro.

Ninguno de estos seis retos se inventó en una sala de reuniones. Cada uno salió de un cuello de botella que unas empresas reales se sentaron a describir. Esto es lo que había detrás de cada uno.

De dónde salieron

Antes de armar nada, les preguntamos

01Les preguntamos

Cerca de 20 empresas de la comunidad de Ruta N llenaron una encuesta de diagnóstico: qué tareas repetitivas les consumen el día y cuáles eran candidatas a automatizarse.

02Agrupamos el dolor

Las respuestas no se leyeron una por una: se agruparon por afinidad hasta que quedaron seis clústeres, seis formas distintas de perder tiempo que se repetían entre empresas de sectores muy diferentes.

03Cada clúster, un reto

Cada clúster se convirtió en una competencia con 21 pruebas. No los inventamos nosotros: los dictaron ellas. Por eso hay seis y no cinco ni diez.

Y los seis pesan exactamente lo mismo: misma cantidad de pruebas, misma distribución de dificultad y un núcleo técnico idéntico. Elegir uno u otro no daba ventaja — es una decisión de diseño, no una casualidad.

Una por una

Qué tenía que resolver cada reto

Abre el que quieras. Cada uno cuenta de qué dolor nació, qué debía resolver la solución, qué trabajo repetitivo le quitaba de encima al negocio y qué se le evaluaba al participante.

R1

Centinela

Servicio al clienteUn asistente de atención al cliente para una pyme: entiende la pregunta, responde con los datos del negocio (catálogo, precios, políticas), recomienda el producto adecuado y escala a un humano cuando hace falta.
El cuello de botella

Las mismas preguntas todos los días —precio, disponibilidad, características— por WhatsApp, redes, marketplaces y correo. Un equipo pequeño respondiendo una por una, copiando y pegando. La información vive en catálogos, hojas de cálculo y en la cabeza del dueño, y la calidad de la respuesta depende de quién esté disponible ese día.

Qué tenía que resolver

  • Contestar solo, a toda hora, las preguntas repetidas que hoy saturan al equipo.
  • Clasificar cada mensaje entrante —precio, disponibilidad, reclamo o recomendación— y enrutarlo sin que nadie lo lea primero.
  • Asesorar de verdad: alguien escribe «busco un regalo para un niño de 6 años» y el asistente pregunta una o dos cosas y recomienda del catálogo, explicando por qué.
  • Responder con la verdad del negocio —catálogo, precios, políticas de envío y devoluciones— y decir «no sé» en vez de inventar.
  • Escalar a una persona con disparadores claros (reclamo formal, cliente molesto, caso fuera del catálogo) y pasarle el resumen, para que el cliente no repita todo.
  • Sostener el mismo tono de marca en todas las respuestas, sin repetir la instrucción cada vez.

Qué se le quitaba de encima

  • Contestar copiando y pegando lo mismo veinte veces al día.
  • Ir a buscar el dato al catálogo —o preguntarle al dueño— antes de poder responder.
  • Armar la recomendación cuando el cliente llega con una necesidad vaga.
  • Resumirle el caso al humano cada vez que toca escalar.

Lo que se evaluaba aquí

  • Si entendió qué información necesita un asistente para no inventar — y cuál nunca debe tener: entre las opciones estaban las contraseñas bancarias de la empresa y datos sensibles de clientes sin proteger.
  • Si sabe cuándo el asistente debe callarse y pasarle la conversación a una persona.
  • Con qué números se demuestra que sirve: consultas resueltas sin intervención humana y tiempo de primera respuesta.
  • El reto difícil, abierto: diseñar la arquitectura completa —qué fuente de conocimiento, cómo conectarla, cómo evitar respuestas inventadas, cómo escalar— investigando por cuenta propia.
R2

Musa

MarketingUna solución que ayude a una pyme a producir contenido con constancia: ideas, copies y piezas para redes con voz de marca consistente, adaptadas a cada canal y a su público objetivo.
El cuello de botella

Saben que tienen que estar en redes, pero producir con constancia las supera: al dueño o a una sola persona se le acaban las ideas y el tiempo, publican «cuando se acuerdan», y sin una voz de marca clara cada pieza parece de un negocio distinto.

Qué tenía que resolver

  • Pedir tres variantes de un mismo texto para Instagram definiendo público, tono, longitud y llamado a la acción — y quedarse con la mejor.
  • Subir la foto de un producto y que la IA la interprete y escriba ahí mismo el texto para publicarla.
  • Sacar cinco ideas para el lanzamiento de un producto nuevo, variando el tipo: educativa, promocional, testimonio, detrás de cámaras.
  • Tomar un mismo mensaje y adaptarlo a Instagram, WhatsApp y correo sabiendo por qué cambia en cada canal, en vez de copiar y pegar.
  • Pasar de publicar cuando uno se acuerda a un calendario semanal, generando el contenido por lotes y con revisión humana antes de publicar.
  • Guardar la guía de marca en un solo lugar —tono, personalidad, palabras que sí y que no— para que todas las piezas salgan consistentes.

Qué se le quitaba de encima

  • Escribir cada copy desde cero.
  • Sacar ideas cuando ya no se le ocurre nada.
  • Reescribir el mismo mensaje canal por canal.
  • Describir la foto del producto para poder redactar.
  • Repetirle a la IA cada vez el tono, el formato y el idioma.

Lo que se evaluaba aquí

  • Si distingue contenido que sirve de contenido que solo llena: se medía con alcance, guardados, comentarios y compartidos, frente a la trampa de «la opinión del diseñador sobre si se ve bonito».
  • Si sabe emparejar riesgo con mitigación: puede afirmar datos falsos del producto → verificar antes de publicar; puede sonar genérico → alimentar con voz de marca y ejemplos propios.
  • Cómo repartir el trabajo entre la IA y la persona para que el contenido no suene robótico, con presupuesto limitado.
  • El reto difícil, abierto: dónde vive la guía de marca, cómo se garantiza consistencia entre piezas y cómo escala a un calendario semanal.
R3

Forja

Comercial / PropuestasUna solución que genere documentos comerciales: cotizaciones, propuestas, licitaciones y fichas técnicas, con plantillas consistentes, cálculos correctos y personalización por cliente.
El cuello de botella

Cotizaciones, propuestas, licitaciones y fichas técnicas que consumen horas: la información está dispersa, los formatos se hacen a mano y cada documento se arma casi desde cero. Esa lentitud hace perder oportunidades frente a competidores más rápidos.

Qué tenía que resolver

  • Llega una solicitud con quince ítems y el sistema arma la cotización completa desde la plantilla y la lista de precios, con los cálculos validados antes de enviar.
  • Responder una licitación reutilizando los bloques estándar de siempre —empresa, garantías, términos— y adaptando solo lo que pide esa convocatoria.
  • Conectarse al sistema donde viven los precios para cotizar con datos reales y actualizados, en vez de suponerlos.
  • Entregar la cotización como tabla con subtotal, impuestos y total, mostrando los cálculos a la vista.
  • Convertir la propuesta en una plantilla por bloques, para que la IA solo personalice lo específico de cada cliente.

Qué se le quitaba de encima

  • Armar cada documento copiando y pegando de uno anterior.
  • Buscar y transcribir precios a mano, con el riesgo de usar una lista vieja.
  • Calcular a mano subtotales, impuestos y totales de una solicitud larga.
  • Reescribir en cada convocatoria las secciones que nunca cambian.

Lo que se evaluaba aquí

  • Si entiende que velocidad sin control es un riesgo: el reto planteaba una empresa que pierde licitaciones por demorarse, y exigía decir qué revisa una persona antes de enviar.
  • Riesgo → mitigación, otra vez: errores de cálculo → validar totales con una fórmula, no confiar en el texto generado; precios desactualizados → conectar a la fuente real.
  • Métricas de negocio, no de vanidad: tiempo desde la solicitud hasta enviar, y cotizaciones producidas por semana. Se descartaban «número de tipografías usadas» y «cantidad de páginas».
  • El reto difícil, abierto: dónde viven plantillas y precios, cómo se garantizan los cálculos y cómo se personaliza cada documento.
R4

Faro

Operaciones / DirecciónUna solución que consolide información dispersa (Excel, PDF, correos) y la convierta en reportes e indicadores claros, con alertas, para tomar decisiones a tiempo.
El cuello de botella

La información está regada en Excel, PDFs, correos y varios sistemas. Consolidarla es manual, lento y propenso a errores — y cuando el reporte por fin está listo, la decisión ya llegó tarde.

Qué tenía que resolver

  • Ventas en un Excel y gastos regados en varios PDFs: extraer todo, llevarlo a una estructura común y validar los totales antes de mostrar el resumen mensual.
  • Sacar de un correo escrito en texto libre los datos que importan —fecha, monto, proveedor, estado— y convertirlos en una fila de tabla.
  • Armar el reporte semanal con un procedimiento explícito de validación, para poder decir «esta cifra sale de aquí y ya la revisé así».
  • Definirle al dueño cuáles son sus cinco indicadores y amarrar cada uno a una decisión concreta, en vez de un tablero bonito que nadie usa.
  • Avisar solo cuando un número se sale de lo normal, en vez de esperar a que alguien lo note revisando archivos.

Qué se le quitaba de encima

  • Copiar y pegar entre Excel, PDFs y correos para armar el consolidado de siempre.
  • Leer correos uno por uno para pasarlos a una tabla.
  • Cruzar cada mes las ventas contra los gastos.
  • Rehacer el mismo reporte semanal desde cero y revisar los totales a mano.

Lo que se evaluaba aquí

  • Honestidad con los datos. Entre las opciones incorrectas estaban, textualmente, «oculta los datos que no gustan para que el reporte se vea bien» y «elimina los decimales para que cuadre aunque no sea real».
  • Riesgo → mitigación: cálculos incorrectos → verificar con fórmulas deterministas, no con el texto del modelo; datos desactualizados → conectar a la fuente real y fechar los datos.
  • Métrica real frente a vanidad: tiempo de elaboración antes/después y frecuencia de disponibilidad, no «cantidad de colores en los gráficos».
  • Un detalle que casi nadie escribe en un prompt y aquí se exigía: qué debe hacer el modelo cuando un dato no aparece.
R5

Cuadre

Finanzas operativasUna solución para las finanzas operativas de una pyme: facturación, conciliación bancaria, cierres y pedidos a proveedores, con foco en exactitud, control humano y trazabilidad.
El cuello de botella

Facturar, conciliar el banco contra la contabilidad, preparar cierres y pedidos consume horas cada semana. Son tareas repetitivas, manuales y muy sensibles: un número mal puesto genera descuadres, reprocesos y decisiones equivocadas.

Qué tenía que resolver

  • Un mes con 300 movimientos de banco por cruzar contra contabilidad: la máquina empareja por reglas y le deja a la persona únicamente las diferencias.
  • Comparar dos listas y devolver una tabla de diferencias, con formato de entrada y de salida definidos de antemano.
  • Acelerar un cierre que viene con días de atraso y descuadres frecuentes, sin perder exactitud.
  • Preparar facturas y soportes en vez de armarlos a mano uno por uno.
  • Trabajar con datos financieros sin exponerlos: minimizar y anonimizar, nunca pegar cuentas ni credenciales en el chat.

Qué se le quitaba de encima

  • Emparejar movimiento por movimiento el extracto contra la contabilidad.
  • Armar facturas y soportes a mano.
  • Detectar descuadres revisando cifra por cifra, cuando ya es tarde.
  • Validar totales a ojo en vez de con sumas de control.

Lo que se evaluaba aquí

  • La línea roja del dinero. Entre los controles incorrectos estaba «ejecutar pagos automáticamente sin revisión». Siempre hay una persona que aprueba antes de una acción definitiva.
  • La lección técnica del clúster: pedirle a Claude que calcule con código, no «de memoria», y verificar contra totales de control.
  • Que no se maquille nada: entre las opciones incorrectas estaban «aproxima los montos más o menos para ir rápido», «oculta los descuadres para que todo cuadre» y «borra los movimientos que no cuadran».
  • El reto difícil, abierto: cómo hacer los cálculos de forma determinista, cómo conectar banco y contabilidad, y cómo mostrar las diferencias para revisión humana.
R6

Cazador

Ciclo comercialUna solución para el ciclo comercial: encontrar y priorizar leads, personalizar el primer contacto, sugerir seguimientos y mantener el CRM ordenado.
El cuello de botella

A los equipos comerciales pequeños se les va el día prospectando, calificando, dando seguimiento y llenando el CRM — y aun así el seguimiento se cae. Todo vive en la memoria de cada vendedor: cuando alguien se va, se va también su cartera de contactos y su contexto.

Qué tenía que resolver

  • Doscientos prospectos y poco tiempo: la IA dice a cuáles hablarles primero y arma el primer contacto personalizado de esos, con los seguimientos ya sugeridos.
  • Calificar cada lead contra el perfil de cliente ideal —sector, tamaño, necesidad— y contra el interés real que mostró, para no perseguir a quien nunca iba a comprar.
  • Escribir correos de primer contacto uno a uno a escala, definiendo tono, longitud y objetivo.
  • Que el correo no huela a plantilla: personalizar con un dato real del prospecto, no mandar el mismo texto con el nombre cambiado.
  • Montar una cadencia de seguimiento apoyada en lo ya conversado, para que no dependa de que el vendedor se acuerde.
  • Conectarse al CRM para leer el historial y registrar lo que pasó, sin depender de que alguien digite.

Qué se le quitaba de encima

  • Ordenar a mano una lista cruda para saber a quién contactar primero.
  • Redactar cada primer contacto desde cero.
  • Acordarse de qué seguimiento toca y cuándo.
  • Digitar en el CRM lo que ya pasó.

Lo que se evaluaba aquí

  • Que calificar no es adivinar: entre los criterios falsos estaban el signo zodiacal del contacto y el color de la página web del prospecto.
  • Métricas de vanidad, descartadas explícitamente: «cantidad de correos enviados, sin mirar si responden» y «número de contactos comprados en listas». Valen tasa de respuesta y leads calificados por período.
  • Qué es integrar de verdad: la opción correcta era conectar vía conector/MCP o la API del CRM; las falsas, «escribir los datos en un papel y esperar que Claude los vea».
  • El reto difícil, abierto: cómo evitar los mensajes genéricos y cómo se mediría la efectividad, investigando por cuenta propia.
La regla de oro del diseño

Lo mismo se les pidió a los seis

Para que ningún participante quedara en desventaja por el reto que eligió, las seis competencias comparten la misma plantilla de pruebas, dificultad y categorías.

21pruebas por competencia: una de arranque, diez de selección múltiple, cinco de opción única y cinco abiertas
7categorías idénticas en los seis retos, de fundamentos técnicos a métricas de negocio
6preguntas técnicas exactamente iguales en los seis: el ancla de equidad
2pruebas que piden investigar por cuenta propia algo que nadie enseñó en el bootcamp

Las siete categorías, iguales en los seis retos

Fundamentos de ClaudeSkills y configuraciónIntegraciones y capacidadesPrompting y diseño de solucionesEntendimiento del problemaBuenas prácticas y riesgosMétricas y estrategia

El núcleo técnico común

Seis preguntas exactamente iguales en los seis retos —artefactos, proyectos, Skills, MCP, familia de modelos y pensamiento extendido—. Son el ancla de equidad: garantizan que ningún reto fuera más fácil que otro. Y dos pruebas piden investigar por cuenta propia algo que nadie enseñó en el bootcamp: no es un descuido, es lo que separa a quien copia de quien construye.

Y lo que había que entregar

Todo el desarrollo dirigido a través del proxy asignado —para que quedara registro del proceso, no solo del resultado—, el repositorio con la solución y una demo en vivo ante las empresas. Sobre datos 100% sintéticos que cada participante construye: armarlos bien era parte del reto, y ninguna empresa entregó información real.

¿Y cómo se evaluó todo esto?

Cada solución se verificó de forma individual en Smart Ranks, con un reporte por persona del proceso — no solo del resultado.

Conoce Smart Ranks La guía de la Maratón